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sábado, 7 de noviembre de 2009

ASESINATO DE INOCENTES

Por tanto, la vida desde su concepción ha de ser salvaguardada con el máximo cuidado; el aborto y el infanticidio son crímenes abominables
GAUDIUM ET SPES 51.

0.-INTRODUCCIÓN:

-En la sociedad en la que vivimos es frecuente oir hablar sobre el aborto, muchos paises les ha dado por despenalizar la ley del aborto, el hombre se siente Dios, se cree con poder para asesinar a otros pobres inocentes sin dejarles defenderse, por el sólo hecho de la comodidad personal. Esto es, se esta creando una sociedad asesina que solo mira por sus intereses, y todo lo que estorba en algún momento de la vida lo elimina tranquilamente, los políticos creyendose doctos en el tema despenalizan leyes que convierten a las personas del pais en asesinos sueltos, asesinos que cuando les estorba el hijo lo eliminan abortando y punto, buscando luego escucsas en slogans o en razonamientos ilógicos para autojustificar lo injustificable, y lo peor de todo, el estado en vez de proteger al inocente, protege al asesino. Cuando se asesina alguien de un disparo bien que se busca al asesino y se le somete a juicio, sinembargo cuando se ASESINA a un bebe, nadie hace nada, todo el mundo se queda callado, por eso la pregunta es:

¿Y si ese bebe hubieras sido tu? Por este motivo pretendo instruir a los lectores sobre este tema tan delicado y por desgracia tan común en la sociedad actual. El aborto es un pecado mortal un pecado que lleva directamente a ser excomulgado:


LA ADOPCION COMO SOLUCION AL ABORTO

“He venido a dar vida y vida en abundancia.” Juan, 10,10

Soy Jaime Arturo Pallares Crespo. Fui adoptado.

Para muchos la palabra adopción produce temor o ternura, para otros es algo desconocido. Para mí significa una decisión de amor, gratitud y confianza en Dios.

No juzgo las circunstancias que mi madre biológica debió pasar. No la conocí. Lo que si puedo decir que en su acto de valentía y de respeto por mi vida me dio la oportunidad de vivir, de sentirme amado y de amar. Cuando a muchas otras madres en el mismo caso les asalto la terrible tentación del aborto como alternativa. Debió sufrir mucho. Quizás tuvo confusión y no habría sabido qué hacer. Cuánto dolor y angustia debió sentir. Pero me amó y lucho por mí.

Señor te pido perdón por las veces que me he olvidado de orar por ella, por su salvación. En mi corazón no hay rencor, no hay dolor. Solamente Tú, mi Dios, conoces en profundidad el alma y la vida de ella. Bendícela.

viernes, 30 de octubre de 2009

El aborto me ha destrozado la vida

Me llamo B., tengo 31 años y el día 18 de agosto hizo un año del fallecimiento de mi hijo en mi aborto provocado en la Clínica El Bosque en Madrid. No sé por dónde empezar porque mi historia es larga y dolorosa y he tardado tiempo en ser capaz de poder contarla. Todo pasó un mes de agosto de 2007, cuando hacía poco tiempo que conocía a mi pareja y me fui a vivir con él. Mi pareja tenía dos niñas, ya que las cuidaba él porque tenía su custodia y yo le veía como el mejor padre del mundo. Él me dijo que tenía hecha la vasectomía y aunque yo tomaba la píldora, ese mes tuve algún olvido y me quedé embarazada. Yo era puntual como un reloj y cuando estaba de tres semanas ya empecé a sentir nauseas y a sentir mucho sueño y algo raro que me pasaba pero no lo achaqué a un embarazo. Yo venía de una situación familiar catastrófica y no tenía medios económicos y tampoco estaba muy estable psicológicamente.



Pues bien, cuando tenía doce días de retraso, decidí hacerme el test y en segundos salieron las dos rayas que indicaban el positivo y yo me llené de alegría y felicidad. Estaba sola en casa en ese momento porque mi madre estaba trabajando y mi pareja estaba con sus hijas de vacaciones. Esto fue un día 12 de agosto. Mi madre llegó al rato y yo con toda mi alegría fui a contarle que estaba embarazada y le enseñé el test pensando que su reacción iba a ser otra. Dios mío, en qué hora hice eso y no callé y pedí ayuda a alguna asociación. A raíz de ahí empezó mi peor pesadilla, mi calvario y mi condena de por vida por el asesinato de mi propio hijo.